Martes, 14 Agosto 2018

 Jorge Medina Rendón - Director

 

Los JCC 2018

Pelotas y Letras: En Barranquilla se quedan…

Por HUGO ILLERA*

Le escribí al Alcalde Alex Char. Le dije que pensaba que lo de los escenarios deportivos es maravilloso pero lo es mucho más el cambio de la gente. Que Barranquilla ya no será igual. Que ésta gestión de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, que despedimos con alegría llena de nostalgia, será un antes y un después en nuestra historia. El elemental ejercicio de estar unidos, la educación ciudadana, el sentido de pertenencia y el amor a Barranquilla que habíamos perdido ahora están renovados, vigentes y robustos. Que no son las construcciones (que quedaron del carajo) sino la construcción de ciudadanía. Que fue placentero escuchar a nuestros habitantes aplaudir por igual a nuestros atletas y a los de los otros países. Que hacíamos llorar el alma cuando cantábamos a grito batido nuestro himno. Que nuestros atletas escucharán por siempre los gritos unidos de ¡Colombia, Colombia! Que los que vinieron volverán. Que al pasar los años les contarán a sus hijos y nietos que en la esquina de Suramérica hay una ciudad mágica llamada Barranquilla donde, alguna vez, ganaron una medalla para su país o vinieron y se llevaron a nuestra ciudad en el corazón.

¡No sabe usted señor Alcalde, la clase de cambio que seguiremos viendo gracias a estos juegos! Barranquilla ya no estará anclada al pasado. A esa Barranquilla abúlica donde pasaban las horas y el progreso se quedaba detenido en el tiempo. Barranquilla marcha y pisa firme y el mundo que vino de toda parte se ha maravillado de ello.

Me quedo con el recuerdo de los estadios llenos. Con el salto de Caterine Ibargüen y con el llanto, salido del corazón, de la basquetbolista Tatiana Mosquera. Me quedo con los remates imparables de Amanda Coneo en volibol y con el corazón de la chiquitica Mayra Caicedo en el baloncesto. Con la fuerza de Muriel Coneo en el remate de los cinco mil metros y con el recuerdo de la foto del hermano muerto que corrió debajo del número del medallista de oro Gerald Giraldo en los tres mil metros con obstáculos. Me quedo con la marca de talla mundial de 20:00 de Bernardo Valoyes en los 200 metros planos. Me quedo con las gestas épicas de la Natación, del Patinaje, del Volibol, del Rugby, del Polo Acuático, del Basquetbol, del Golf, del Boxeo, del Tiro con Arco, del Atletismo, del Fútbol.

Me quedo con las 9 medallas de la nadadora mexicana Liliana Ibáñez, con las 8 de nuestra sirena Isabella Arcila y con las 7 del manito Long Yuan Gutiérrez en natación y de los cubanos Jorge Grau en tiro y de Manrique Larduet en gimnasia pero también me quedo con el corazón y las ganas de Belice, Curazao, Guayana Francesa, Islas Turcas y Caicos, San Cristóbal y Nieves, San Vicente y las Granadinas y San Martín que no ganaron medallas pero se llevaron los aplausos dorados de los barranquilleros.

COLOMBIA CUBA BEISBOL EN QUILLA 600 x 383

Me quedo con el recuerdo maravilloso de los atletas mexicanos, de los disciplinados cubanos, de los valerosos venezolanos que, con honor, representaron a un país que se cae a pedazos. Me quedo con el fútbol de Haití, la más humilde de las delegaciones, que le mostró al mundo un nivel que sorprendió a todos. Me quedo con la silenciosa Guatemala que se llenó de medallas. Me quedo con el ímpetu de Puerto Rico a pesar del huracán que todo se llevó.

Me quedo con todas las delegaciones y atletas en mi corazón. De los que ganaron medallas y los que ganaron experiencia. Me quedo con los novatos y con los veteranos que se despidieron.

Me quedo con la organización, con la alcaldía y su gente, con el Comité Olímpico de nuestro país, con la Odecabe, con Coldeportes, con la Policía Nacional que cuidó y protegió a todos, me quedo con Baqui y la promesa de no dejar que el Mono Tití se extinga, me quedo con los jueces, me quedo con los voluntarios, me quedo con los hacedores del carnaval que bailaron sin parar, me quedo con el equipo de prensa que trabajó 24 horas al día y con nuestra gente que a todos aplaudió.

De aquí en más Barranquilla ya no será igual. Los juegos marcaron el hito de un antes y un después. Seguiremos creciendo como ciudad y como ciudadanos. Seguiremos viviendo “felizmente felices” como siempre y seguiremos construyendo la ciudad moderna, ladrillo a ladrillo, cemento a cemento, pero cimentando el buen vivir a través de la ciudadanía, con la política del buen vecino, con el respeto al conciudadano y autoridades, y con el deber de cuidarnos entre todos y con la obligación de la conservación de lo que nos deja esta experiencia deportiva maravillosa. Que es un deber y una obligación moral.

Me quedo con la alegría de mi Barranquilla del alma que se sobró y me quedo con el recuerdo perenne de este grupo numeroso de deportistas, periodistas, dirigentes, gobernantes y turistas que hoy se llevan una parte de nosotros y a quienes Barranquilla ya comienza a extrañar.

Y me quedo con mi gente, el barranquillero que aquí nació, o el aquí se crio, o el que aquí llegó en la búsqueda de un mejor vivir.

Y me quedo con mi Barranquilla del alma, mi lugar en el mundo, única, hermosa, inigualable…

*Periodista deportivo barranquillero

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