Jueves, 27 Junio 2019

 Jorge Medina Rendón - Director

 

Iglesia

Abusos de curas y la sociedad polaca

Por Marcin Goclowski y Andrew R.C. Marshall*

KALINOWKA, Polonia. El exsacerdote católico de la aldea polaca de Kalinowka cumple tres años en la cárcel por abusar sexualmente de cinco colegialas. Pero Marta Zezula, una madre cuyo testimonio ayudó a condenarle, dice que son las víctimas del sacerdote quienes se sienten culpables.

"Somos brujas... porque hemos señalado al sacerdote", se lamenta Zezula mientras mete paja con una pala en una descascarilladora de su establo en esta pequeña población del este de Polonia.

Muchos feligreses creen que ella y otras madres de las víctimas "condenaron a un hombre inocente", dice.

Kalinowka, con unos 170 habitantes, está a poca distancia en automóvil de la carretera principal, pero la sensación es que es aún más remota. La iglesia de la Santa Cruz, construida en 1880, se asienta sobre una colina que domina tierras de cultivo y bosques llenos de ciervos.

Krystyna Kluzniak, que se apresura hacia la iglesia en una fría noche de noviembre, dice que la gente debería darle un descanso al sacerdote encarcelado. "El cura fue maravilloso y lo extrañamos", dice.

El sacerdote, que no puede ser identificado debido a la ley polaca, ahora está de nuevo en juicio, acusado de abusar sexualmente de otro menor. Su abogado, Marek Tokarczyk, dijo que niega las acusaciones. "Necesitamos un juicio justo", dijo Tokarczyk.

Escándalos similares han sacudido a la Iglesia católica y han dividido a las comunidades de Estados Unidos, Irlanda, Australia y otros países.

Pero Polonia es una de las naciones más devotas de Europa, donde la mayoría de las personas se identifican como católicos y la Iglesia es ampliamente venerada. Algunos sacerdotes participaron activamente en la lucha contra el comunismo y en 1989, liderada por un papa polaco, Juan Pablo II, la Iglesia contribuyó al fin del poder comunista.

La división sobre las acusaciones de abusos es particularmente extrema aquí, dijo Marek Lisinski, director de "No tengas miedo", un grupo que defiende a las víctimas de los abusos en la Iglesia. Los feligreses a menudo se ponen del lado de los sacerdotes y aíslan a las víctimas y a sus familias, dijo Lisinski a Reuters.

VEREDICTO HISTÓRICO

En octubre, "No tengas miedo" publicó un mapa que revelaba la magnitud del problema. Utilizó cruces negras para marcar los lugares donde 60 sacerdotes habían sido condenados por abusos que se remontan a 1956.

Después, según Lisinski, llamó gente para denunciar otros 300 casos de presuntos abusos cometidos por sacerdotes que no habían presentado ante la Iglesia o a la policía por temor a que los rechazaran o pusieran en duda.

El mismo mes, un tribunal de apelación polaco confirmó un fallo histórico que otorgó un millón de zloty (unos 230.000 euros) en compensación a una mujer de la que abusó un sacerdote cuando era niña.

Jaroslaw Gluchowski, un abogado en Poznan que representa a víctimas de abusos en la Iglesia, dijo que el fallo sentó un importante precedente.

"Estamos en un momento en que todas las víctimas en Polonia se están dando cuenta de que no están solas", dijo.

En una declaración de noviembre, los obispos de Polonia pidieron perdón a las víctimas de abusos en la Iglesia y dijeron que la Iglesia había comenzado a recopilar datos para "identificar las causas de estos hechos y evaluar su magnitud".

El arzobispo Wojciech Polak dijo a Reuters que la Iglesia publicará sus hallazgos dentro de seis meses.

Polak alentó a las víctimas de abusos a hablar con sus obispos, quienes están "obligados a informar a la fiscalía todos los casos creíbles de los que tengan conocimiento".

Dijo que sabía que el problema había causado divisiones en algunas comunidades.

"Es responsabilidad de la Iglesia actuar de una manera que no cree divisiones sino que las cure", dijo.

Obispos de todo el mundo se reunirán con el papa Francisco en una conferencia en el Vaticano en febrero para hablar sobre la protección de los menores. Los organizadores de la conferencia han dicho que todos deben rendir cuentas o la Iglesia se arriesga a perder credibilidad en todo el mundo.

El tema también podría tener ramificaciones políticas en Polonia, dicen Lisinski y otros observadores. El país debe elegir un nuevo Parlamento para diciembre de 2019.

La Iglesia Católica ha desempeñado un importante papel político en Polonia, por lo que sus 25.000 sacerdotes no solo son objeto de veneración sino también muy influyentes entre los votantes.

En diciembre, apareció un informe en Gazeta Wyborcza, un importante diario polaco, que contenía acusaciones de abuso sexual de una mujer, Barbara Borowiecka, contra el fallecido sacerdote Henryk Jankowski, una figura emblemática en el movimiento de solidaridad anticomunista.

El alcalde de Gdansk, el lugar de nacimiento de Solidaridad, pidió a la Iglesia que investigue las acusaciones. El arzobispo Polak dijo a Reuters que las acusaciones contra Jankowski "deberían ser investigadas por el bien de la Iglesia" y dijo que era decisión del obispo de Gdansk abordarlas.

"EL COLAPSO DE POLONIA"

El partido gobernante Ley y Justicia (PiS por sus siglas en polaco) llegó al poder en 2015 con una mezcla de patriotismo y devoción que replicaba el nacionalismo religioso de la Iglesia. En octubre, un exministro del PiS, Antoni Macierewicz, dio crédito al clero polaco por ayudar al partido a ganar las elecciones municipales ese mes.

Joanna Scheuring-Wielgus, una diputada de un pequeño partido de la oposición llamada Now, quiere que se realice una investigación independiente sobre los abusos infantiles por parte de los sacerdotes porque argumenta que no se puede confiar en que la Iglesia se investigue a sí misma. Dice que la idea no ha recibido apoyo del PiS ni de otros grandes partidos.

Un portavoz del PiS no respondió a varias solicitudes en las que se le preguntó si apoyaba la idea de una consulta. Ryszard Czarnecki, eurodiputado del PiS, respondió a Reuters preguntando por qué debería señalarse a la Iglesia.

"No sé por qué nos estamos enfocando en un solo grupo, ya que esto también afecta a grupos diferentes, por ejemplo, los artísticos o periodísticos", dijo.

Según la encuesta realizada por el Instituto de Estadísticas de la Iglesia Católica, un centro de investigación con sede en Varsovia, asisten regularmente a misa unos 12 millones de personas, o casi un tercio de la población de Polonia. Las cifras disminuyeron ligeramente de 2015 a 2016, mostró la encuesta.

La mayoría de los niños asisten a clases religiosas, pero estos números también están disminuyendo. De acuerdo con los datos del Ayuntamiento citados por el diario Dziennik Lodzki, en Lodz, la tercera ciudad más grande de Polonia, cayeron del 80 por ciento en 2015 a menos del 50 por ciento.

En noviembre, la Iglesia dijo que tales tendencias podrían tener graves consecuencias. "Abandonar la fe católica y los principios cristianos que gobiernan nuestra vida nacional y el funcionamiento del Estado" podría llevar al colapso de Polonia, advirtió en una carta pastoral.

En Kalinowka, Reuters habló con siete feligreses. La mayoría de ellos defendían al sacerdote convicto. "Tengo un primo cuyo hijo fue a una de sus clases y no vieron nada de eso", dijo Wieslaw Solowiej, un jubilado, en el exterior de la iglesia de Kalinowka.

Jolanta Zych, cuya hija de nueve años estaba entre las víctimas de abusos, dijo que los vecinos rechazaban a la familia. "Siempre saludo a la gente, pero algunos apartan la mirada", dijo Zych.

La otra madre con la que Reuters habló, Zezula, dijo que su hija comenzó a negarse a comer después del juicio. "No quería comer porque una mujer le dijo que el cura estaba en la cárcel por su culpa".

Durante la misa, según Zezula, las personas se alejaban o se negaban a darle la mano durante el saludo ritual. Ya no va a la iglesia.

Piotr Lenart, el actual sacerdote, remitió las preguntas a la diócesis de Zamosc-Lubaczow en la que se encuentra la parroquia de Kalinowka.

Michal Maciolek, sacerdote y portavoz de la diócesis, dijo que había ofrecido a las víctimas y a sus familias ayuda pastoral y psicológica, pero que la habían rechazado. No se ofreció ninguna compensación financiera porque "la diócesis no puede hacerse responsable de las acciones del sacerdote".

*Agencia Reuters

Foto Reuters

(información adicional de Karol Witenburg; traducido por Tomás Cobos en la redacción de Madrid)