Lunes, 22 Julio 2019

 Jorge Medina Rendón - Director

 

AFP.- Barack Obama y Raúl Castro se estrecharon las manos y sonrieron ante las cámaras, al comenzar este lunes su reunión en el simbólico Palacio de la Revolución, en La Habana, punto álgido de la visita del presidente estadounidense a la isla.

Ambos mandatarios, que se encuentran por tercera vez desde que decidieron normalizar la relación entre sus dos países en diciembre de 2014, intercambian sobre el futuro de sus vínculos, marcados por profundas diferencias.

Obama, junto con su esposa, Michelle, y sus hijas, Sasha y Malia, cumple en Cuba una visita de tres días, la primera de un presidente estadounidense en 88 años.

La reunión este lunes en el Palacio de la Revolución constituye el primer encuentro con Castro desde su arribo a La Habana el domingo por la tarde.

Antes de ingresar al Palacio de la Revolución, Obama depositó una ofrenda floral ante el monumento al prócer cubano José Martí, ubicado en la Plaza de la Revolución, un espacio flanqueado por las enormes siluetas en relieve de Ernesto 'Che' Guevara y Camilo Cienfuegos.

El secretario de Estado, John Kerry, destacó el "momento histórico" y lo que significa "haber escuchado los dos himnos juntos, en La Habana, con el presidente de Estados Unidos".

En un mensaje publicado en su página de Facebook, Obama aseguró que vino a La Habana "a tender mi mano amistosa al pueblo cubano".

"Estoy aquí para enterrar el último vestigio de la Guerra Fría en América y para construir una nueva era de entendimiento que ayude a mejorar la vida de los cubanos", añadió.

Un sondeo publicado este lunes por el diario The New York Times y la red de TV CBS indica que 58% de los estodunidenses está de acuerdo con el restablecimiento de relaciones con Cuba y 52% aprueba la forma en que Obama conduce ese delicado acercamiento.

- Temas sensibles -

El gobierno cubano ya le hizo saber a Obama que no está dispuesto a negociar ningún cambio en su política comunista por pedido o presión de Estados Unidos, su otrora rival por más de medio siglo.

El mandatario de Estados Unidos quiere, sin embargo, tratar de frente con Castro temas tan sensibles como el de los derechos humanos, en un ambiente enrarecido por la detención temporal de decenas de disidentes cubanos que protestaron el domingo poco antes del aterrizaje de Obama.

"Tenemos todavía diferencias significativas sobre derechos humanos y libertades individuales en Cuba. Creemos que ahora podemos potenciar nuestra capacidad para promover más cambios", dijo Obama al canal ABC en La Habana.

"Va a haber un cambio aquí y creo que Raúl Castro entiende eso", indicó Obama, aunque reconoció que esto no ocurrirá "de la noche a la mañana".

Obama se reunirá el martes con disidentes en la embajada, en un encuentro al que está invitada Berta Soler, líder del grupo Damas de Blanco, detenida por varias horas el domingo y quien critica a Obama por sus "concesiones" a Castro.

Los cubanos, entretanto, se mostraban sorprendidos por las pocas imágenes que han tenido hasta ahora de Obama en la isla.

"El pueblo cubano no lo ha visto. Nos sorprendió la mínima cobertura que ha tenido en la prensa" oficial, señaló a la AFP Maricela Castillo, de 28 años, exoperadora de una empresa estatal.

- El reclamo cubano -

Anteriormente, Obama, de 54 años, y Castro, de 84, se reunieron en abril de 2015 en el marco de la Cumbre de las Américas, en Panamá, y cinco meses después en la sede de Naciones Unidas en Nueva York.

Raúl Castro lo espera para seguramente tocar el tema que más le preocupa a Cuba en su relación con Estados Unidos: el embargo económico vigente desde 1962.

Obama, que está a favor del levantamiento del embargo, ha recurrido a sus atribuciones ejecutivas para relajar algunas de las medidas que castigan a los cubanos, pero el Congreso, en manos de la oposición republicana, es el único que puede desmontar el entramado de restricciones.

(EUROPA PRESS) La mayoría de los estadounidenses apoya el cambio de política del presidente, Barack Obama, hacia Cuba, cuyo objetivo es normalizar las relaciones bilaterales, después de más de medio siglo de enfrentamiento ideológico, según un sondeo de opinión de CBS y 'New York Times'.

El 52 por ciento de los interrogados está a favor del nuevo rumbo que Obama ha dado a las relaciones bilaterales --23 por ciento de republicanos y 78 por ciento de demócratas--, mientras que el 30 por ciento está en contra --55 y 12 por ciento, respectivamente--.

El restablecimiento de las relaciones diplomáticas, el pasado verano, que constituye el primer gran resultado tangible del diálogo, cuenta con un 58 por ciento de respaldo --44 republicano y 69 por ciento demócrata-- frente al 25 por ciento que se opone (42 y 16).

Sobre las medidas pendientes, el 55 por ciento de los estadounidenses aboga por el fin del bloqueo comercial, económico y financiero a Cuba, con un 43 por ciento de republicanos y un 64 por ciento de demócratas. Solo el 27 por ciento se opone (38 y 18).

La tendencia se revierte en lo tocante al futuro de la prisión militar que Estados Unidos posee en la bahía de Guantánamo (Cuba). El 52 por ciento se opone a los planes de clausura de Obama --74 por ciento republicanos y 38 por ciento demócratas-- y el 38 por ciento apoya el cierre (19 y 52).

Preguntados sobre las consecuencias de estos cambios, el 62 por ciento cree que serán beneficiosos para Estados Unidos, el 50 por ciento cree que no supondrán una diferencia fáctica y el 40 por ciento confía en que favorecerán la democracia en Cuba.

AFP.- Barack Obama y Raúl Castro abordarán sus diferencias en la reunión que sostendrán este lunes en La Habana para delinear el futuro inmediato de relación entre Estados Unidos y Cuba, punto álgido de la visita del presidente estadounidense a la isla.

Obama encontrará a un presidente cubano cuyo gobierno ya le hizo saber que no está dispuesto a negociar ningún cambio en su política comunista por pedido o presión de Estados Unidos, su otrora rival por más de medio siglo.

El mandatario de Estados Unidos quiere, sin embargo, aprovechar su histórico viaje para tratar de frente con Castro temas tan sensibles como el de los derechos humanos, en un ambiente enrarecido por la detención temporal de decenas de disidentes cubanos que protestaron el domingo poco antes del aterrizaje de Obama.

"Tenemos todavía diferencias significativas sobre derechos humanos y libertades individuales en Cuba. Creemos que ahora podemos potenciar nuestra capacidad para promover más cambios", dijo Obama al canal ABC.

En pasados días el mandatario se comprometió por escrito con las Damas de Blanco, cuya líder Berta Soler fue detenida por varias horas, a hablar con Castro sobre "los obstáculos" en esos temas.

Obama se reunirá el martes con disidentes en la embajada, en un encuentro al que está invitada Soler, quien critica a Obama por sus "concesiones" a Castro sin que a cambio hayan cesado "la persecución y violencia" contra opositores.

- El reclamo cubano -

Obama, de 54 años, y Castro, de 84, se han encontrado dos veces desde que lanzaron a finales de 2014 el proceso de normalización de relaciones bilaterales.

La primera reunión se produjo en abril de 2015 en el marco de la Cumbre de las Américas, en Panamá, y la segunda, cinco meses después, en el seno de Naciones Unidas en Nueva York.

Este tercer encuentro se llevará a cabo en el Palacio de la Revolución, sede del poder político cubano, al que llegará Obama después de rendir homenaje al héroe nacional José Martí.

Raúl Castro lo espera para seguramente tocar el tema que más le preocupa a Cuba en su relación con Estados Unidos: el embargo económico vigente desde 1962.

Obama, que está a favor del levantamiento del embargo, ha recurrido a sus atribuciones ejecutivas para relajar algunas de las medidas que castigan a los cubanos, pero el Congreso, en manos de la oposición republicana, es el único que puede desmontar el entramado de restricciones.

El canciller cubano, Bruno Rodríguez, quien ofreció apenas una cordial bienvenida a Obama en el aeropuerto, ha reiterado que las medidas de la Casa Blanca son "positivas" pero "limitadas".

Las autoridades insisten en que Obama podría hacer más en contra del embargo, tras restablecer los vuelos comerciales directos, autorizar algunas inversiones importantes y facilitar los viajes de los estadounidenses, que todavía no pueden hacer turismo libremente.

"No hay duda de que todavía tenemos mucho trabajo por hacer, parte de ello es lograr el fin del embargo", comentó el presidente de Estados Unidos.

"No creo que la visita de Obama tenga un impacto inmediato en la política cubana, mucho menos en decisiones puntuales del régimen en el corto plazo", comentó a la AFP Michael Shifter, presidente del centro de análisis Diálogo Interamericano.

- Kerry y las FARC -

El presidente de Estados Unidos también se encontrará con pequeños empresarios de ambos países. Mientras tanto, Michelle Obama intercambiará con estudiantes en el centro cultural Fábrica de Arte.

Estas reuniones pueden ser para ambos la ocasión de escuchar a los cubanos de a pie, pues aunque el domingo hicieron una visita al casco colonial de La Habana Vieja, el contacto con la gente fue escaso por la lluvia y las fuertes medidas de seguridad.

El martes, Obama ofrecerá un discurso para el pueblo cubano que será transmitido en directo, y asistirá a un juego de béisbol, actividades que cerrarán su visita a La Habana, de donde partirá a Argentina.

AFP.- ¿Y dónde está Obama? La lluvia y un asfixiante dispositivo de seguridad que vació las calles normalmente concurridas de La Habana impidieron que la mayoría de los cubanos viera siquiera de lejos al presidente de Estados Unidos en su primer día en la isla.

"Quiero encontrar y escuchar de primera mano al pueblo cubano", escribió Barack Obama en Twitter poco después de aterrizar en La Habana, donde estará hasta el martes.

Pero pasadas las primeras horas de su visita, los isleños no habían encontrado, peor, escuchado al mandatario que propició el acercamiento con Cuba después de más de medio siglo de rivalidad.

"Por lo menos vimos a 'la bestia'", se conformó Mirta Morera, de 67 años, jefa de la empresa Transtur, cuando pasó la limusina presidencial por la avenida que bordea la costanera.

Morera y un grupo de personas, que no superaban las 200, se congregaron en el Malecón de frente a la embajada estadounidense, reabierta en agosto de 2015, para tratar de tener por lo menos contacto visual con Obama. Intento fallido.

Obama llegó en una tarde inusualmente lluviosa en esta época del año y su caravana pasó rauda.

"El clima podrá estar en contra y aguar su paseo, pero los cubanos estamos a favor de esta visita", afirmó Daynei Abreu, 29 años, propietaria de uno de los negocios ubicados en torno a la embajada.

El mandatario, su esposa Michelle y sus dos hijas Sasha y Malia llegaron hacia las 22H00 GMT a La Habana Vieja para hacer un recorrido por el centro histórico.

Desde temprano la seguridad ejercía un control tan estricto que terminó disuadiendo o impidiendo que los cubanos acudieran en masa a saludar al popular Obama.

A no menos de 50 metros del sitio visitado por él, las personas que se sobrepusieron a la lluvia y a los controles apenas si vieron la nube de paraguas que avisaba que el presidente estaba "cerca". La mayoría eran turistas extranjeros.

"Creo que me dejaron estar aquí porque, con mi mochila, me confundieron con un turista", señaló Ariel Hernández, un ingeniero civil de 42 años y uno de los pocos cubanos.

"Desde que era un niño he oído la historia de la revolución que fue en realidad la historia contra Estados Unidos", comentó. "Es realmente un momento histórico", sostuvo.Obama prevé el martes pronunciar un discurso al pueblo cubano en el Gran Teatro de La Habana, que será transmitido en directo, y asistir a un juego de béisbol. Ambos actos tendrán acceso restringido.Amarilis Sosa y su esposo Antonio Álvarez vieron la llegada del presidente de Estados Unidos por televisión en su vivienda del barrio Vedado."Es un momento que todos los cubanos no esperábamos, pero míralo tú: lo tenemos aquí en Cuba", comentó Sosa. Sobre su televisor había un retrato del Che Guevara, uno de los héroes de la revolución.