No es un secreto que la Ingeniería, a pesar de ser una de las tradicionales elecciones de muchos jóvenes y acudientes en el decisivo momento vocacional de los estudios universitarios, es concebida como un área incomprensible, dado al intensivo componente básico en matemática, física y química, y su posterior aplicación en forma de software, hardware, aplicaciones, dispositivos, mecanismos, máquinas, reacciones químicas, estructuras, procedimientos y demás artefactos que distinguen esta loable profesión.

El imaginario y malas experiencias con las ciencias básicas en el bachillerato, provoca renuncias en jóvenes que tienen mucho potencial, el “Coco” los asusta. Ciencia y tecnología, con las cuales interpretamos e intervenimos el mundo, para asegurarnos el crecimiento económico, el desarrollo social y la comprensión de la naturaleza, han sido “mal vendidas” por el propio sistema educativo.

A pesar de vivir intensamente la Cuarta y Quinta Revolución Industrial, donde el abanico de opciones académicas es cada vez mayor y las aplicaciones en ciencia y tecnología son exponenciales, muchos de los que huyen de las ciencias básicas, las ciencias aplicadas y la Ingeniería, son los que más conviven día a día con éstas, hasta llegar al punto de ser tecno-dependientes.

Según el decano de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Básicas de Areandina, Cristian Julián Díaz Álvarez, “los avances tecnológicos y la mayoría de dispositivos que diariamente utilizamos, se deben a la Ingeniería”.

Para él, las matemáticas, física y química son lo más cercano a la realidad de las personas, ya que todas las acciones diarias se apoyan o necesitan de ellas, es por ello que da a continuación ejemplos de su utilidad.

  • Matemáticas: Al concebir un tiempo de desplazamiento de un lugar a otro, al calcular un interés compuesto, al hacer las cuentas para el mercado de la semana, y al hacer cualquier transacción se aplican símbolos y conceptos matemáticos, que en síntesis constituyen la estructura lógica fundamental de todo lo que existe en nuestra realidad; las matemáticas nos ayudan a ordenarla y comprenderla.
  • Física: Aplicamos la física para mantener el equilibrio en un juego en el parque, al tantear la distancia para que un balón supere a un portero, al calcular mentalmente un clavado en una piscina, y percibir la velocidad para adelantar un carro en una vía o pasar la calle. Todos nosotros tratamos de conocer los fenómenos de la materia y la energía para operar en este mundo.
  • Química: Cada alimento que consumimos se convierte en una señal química en nuestro organismo, permitiendo que las funciones fisiológicas puedan seguir operando, manteniéndonos sanos; o interviniendo las mismas, causando enfermedades.
  • Ingeniería: En cuanto a la Ingeniería propiamente dicha, todos interactuamos con artefactos, equipos, instrumentos, sustancias y plataformas tecnológicas concebidas, procesos y procedimientos diseñados y construidos por Ingenieros. Las Revoluciones Industriales han sido gestadas gracias a los adelantos tecnológicos y prácticas generadas desde esta magna profesión.

Al asumir la complejidad, volatilidad, incertidumbre y ambigüedad de un azaroso siglo XXI, cada una de las personas que habita este mundo deberá tener unas mínimas habilidades tecnológicas y digitales, que le permitan interactuar con tecnología para el bien común, naturalmente, con un humanismo digital.

Para él, estudiar Ingeniería es una decisión que no depende únicamente de los resultados en ciencias básicas en el colegio, sino de la vocación e interés personal por ayudar al país en cerrar la brecha económica, tecnológica y social entre su población y otras economías, con obras de infraestructura, artefactos, equipos, máquinas, programas de computador y dispositivos electrónicos, entre otros.