La mitología griega, para explicar el origen del mundo, racionalizó que, a partir del Caos, en el comienzo de todos los inicios, surgió Gea, la madre Tierra.

El libro del Génesis, con posterioridad, enuncia que la primera creación de Dios fue el cielo y la tierra, que en principio era soledad y caos (palabras más, palabras menos, según la traducción).

Finalmente, desde el Evolucionismo, la tierra se formó aproximadamente hace 4.500 millones de años, en un caótico sistema solar regido por las colisiones de gigantes masas y gases, lográndose una solidificación hace 4.030 millones de años.

En un ambiente desconocido, que puede semejarse con una bola de hielo, estanque o caldera, se formaron los primeros compuestos orgánicos para ensamblar la vida, a través de la codificación de ácido fosfórico, desoxirribosa y bases orgánica, ¡la base para el ADN y el ARN! Así las cosas, hace 3.700 millones de años, las células empezaron a poblar la tierra, convirtiendo una atmósfera agresiva en una capa de gases rica en oxígeno. Proceso que llevó 1.700 millones de años.

Al lograr reproducirse las especies con la mezcla de genes, la biodiversidad afloró hace 1.200 millones de años, brindando una explosión de organismos pluricelulares que dominaron los mares y la tierra. Vida compleja que soportó 5 extinciones masivas por causas naturales: el Cretácico-Terciario, la más conocida por la desaparición de los dinosaurios. El fin de una especie permitió que otra progresara: los primates homínidos, hace 4 millones de años, posibles antepasados del hombre.

Al retomar el libro del Génesis, al sexto día –casi 4496 millones de años- el hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios; hombre que dominó el fuego y las herramientas, con las cuales ha podido transformar la materia y la energía, y crear una cultura en torno a un mundo que oscila entre lo natural y lo artificial.

Sin embargo, el regalo de Prometeo (el fuego), junto con prácticas avasalladoras contra los ecosistemas y el crecimiento desmedido de la población, entre las principales causas, ha provocado un cambio fisicoquímico planetario que deteriora muchos ecosistemas, calienta el planeta, y medra poblaciones del reino animal y vegetal, lo que está conllevando una sexta extinción. El Antropoceno provocará la desaparición del 50% de la flora y fauna durante el siglo XXI, si no tomamos medidas.

En el tiempo geológico de la Madre Tierra, nosotros somos una especie reciente, pero con tan poco tiempo estamos destruyendo tan larga obra natural, y poniendo en riesgo nuestra propia existencia. Sólo debemos recordar que toda forma de vida está cargada de perfección y de sentido, porque guarda en si la marca de Dios, Gea o del Big Bang, cual sea la creencia o visión de mundo.

Feliz Día de la Tierra, de la Creación, Loas a Gea.

Por Cristian Julián Díaz Álvarez

Decano Nacional de Ingeniería y Ciencias Básicas

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