La vida en la carretera puede ser solitaria, pero Rebecca Washington, una camionera que a veces está meses enteros lejos de su casa, se lleva a Ziggy, Polly, Junior y Tucker para que la acompañen en el camino: sus “perros traileros”.

“La gente dice que soy el zoológico itinerante”, comentó.

“Estamos lejos de nuestra familia mucho tiempo”, añadió Washington, de 53 años, quien vive en Springfield, Misuri, y cuyos hijos ya están grandes y también tienen hijos. “Los animales son buena compañía y sacar a pasear a los perros en las paradas es una buena manera de perder peso y mantenerme sana. Los saco a pasear de dos en dos. Es una rutina”.

Las compañías camioneras de largas distancias en general no tienen problemas con que vayan las mascotas en los recorridos; algunas incluso incitan a sus empleados a llevarlas porque los conductores felices tienen más probabilidades de durar en el trabajo. A nivel nacional, la escasez de camioneros es profunda, y el coronavirus solo ha empeorado las cosas.

“Los servicios de transporte de mercancías han vuelto a alcanzar los niveles previos a la pandemia”, afirmó Avery Vise, vicepresidente de transporte en camiones en FTR Transportation Intelligence. “Sin embargo, la nómina de camioneros en el sector sigue siendo un 3,2 por ciento inferior a la de febrero del año pasado, y esta industria solo ha recuperado a la mitad de los empleados en nómina que perdió. Hay mucha tensión en el sistema”.

Llevar de acompañantes a sus mascotas en sus entregas es “bastante común” entre los camioneros, afirmó Vise. La revista FleetOwner reportó en 2013 que más del 60 por ciento eran dueños de mascotas y “40 por ciento de ellos se lleva a sus animales a la carretera”.

Según Wendy Miller, gerente editorial de The Trucker, un periódico y sitio web, esas cifras siguen sin cambios.

Jenniffer Hancock y su gato, Sheldon, en Kankakee, Illinois, el 14 de abril de 2021. (Lucy Hewett/The New York Times)
Jenniffer Hancock y su gato, Sheldon, en Kankakee, Illinois, el 14 de abril de 2021. (Lucy Hewett/The New York Times)

“De los conductores a los que he entrevistado, yo diría que la gran mayoría tiene mascota y se la llevan a la ruta”, dijo. Los conductores que son dueños de sus camiones tienen más flexibilidad para llevarse de compañía a su mejor amigo, continuó Miller.

Cuando se le preguntó si había algún reglamento sobre llevar mascotas en camiones que viajan por autopistas interestatales, Duane DeBruyne, portavoz de la Administración Federal de Seguridad de Autotransportes, tuvo una respuesta sencilla: “No”. Pero algunas empresas de transporte imponen límites de peso a las mascotas o prohíben determinadas razas, y otras exigen un depósito para protegerse en caso de daños a los camiones de la empresa.

Washington, quien conduce para la empresa de camiones Road Legends y es una participante entusiasta de un grupo privado de Facebook que se llama “Perrhijos camioneros”, se ha encontrado con tráileres que llevan monos, cerdos pequeños, loros y más. “Una señora tenía un erizo”, mencionó.

También está Sarah Giles, de 27 años y proveniente de Breckenridge, Texas. Conduce para All Freight Carriers y viaja con un par de perros y, hasta hace poco, con seis pericos también.

“Son unos pajaritos chistosos, cada uno tiene su propia personalidad y excentricidades”, afirmó Giles, quien les construyó un área de juegos al aire libre.

Desafortunadamente, los pericos encontraron unas rutas de escape peligrosas, así que Giles tuvo que encontrarles un nuevo hogar y se trajo a Bonnie, un perico más grande de cachetes verdes.

“Miden unos 30 centímetros de largo, son tan listos como un niño de 4 años y muy cariñosos”, comentó. “Bonnie quiere estar encima de mí todo el tiempo, insiste en que todo se haga a su manera y no le gusta que se acerquen desconocidos al camión”.

Las rutas de Giles suelen ser en la costa este y de larga distancia. “La manejada es fácil; lo psicológico es lo más complicado”, expresó. “Estás sola contigo misma durante periodos largos, y tener compañía ayuda. Una pequeña inyección de alegría te ayuda a seguir adelante”. Dijo que los perros además son una buena protección para una mujer que viaja sola en la carretera.

Las mascotas son bienvenidas incluso cuando las parejas viajan juntas. Austin y Krystal Martin son de Texas, pero la mayoría del tiempo están en la carretera conduciendo un camión Freightliner Cascadia para FedEx Custom Critical, en recorridos de 5000 kilómetros o más a la semana (últimamente transportan vacunas contra el COVID-19, entre otros cargamentos especializados). Su compañero de viaje es Clutch, de 9 años, un gato de raza mixta que se llevaba bien con Chassis, un perro que parecía un terrier blanco y que antes formaba parte de su tripulación.

“Murió en Memphis”, dijo Austin Martin, de 42 años, y mencionó que unos 300 o 400 camioneros les dieron el pésame.

Aunque ellos viajan juntos, “cuando estoy despierta, Austin está durmiendo”, explicó Krystal Martin, de 50 años. “Los animales son un excelente apoyo emocional. Yo conduzco en las noches, y a veces cuando entro a una ciudad grande, me pongo nerviosa y Clutch sabe que mamá está preocupada, así que se me echa en las piernas para que la acaricie”.

Jenniffer Hancock de Madisonville, Kentucky, también viaja con un gatito, uno atigrado de nombre Sheldon, quien ha hecho todo un arte del concepto de mascota trailera.

“Su apodo es Guardabarros porque cuando lo sacamos con un arnés en los lugares de descarga a fuerzas quiere olfatear todos los guardabarros de los camiones”, dijo. “En la terminal, todos los despachadores lo conocen”.

A Sheldon, que un día llegó de la nada a la casa de los Hancock, le gusta sacar la cabeza por la ventana cuando viajan a menos de 70 kilómetros por hora, y es muy estricto al respecto. Tiene un lugar especial en la esquina derecha del tablero.

Kelly y Robyn Brunson, de Tooele, Utah, conducen el Peterbilt 389 de 2013 que poseen para Godfrey Trucking, y comparten su espacio con Truffles, una minicerda.

“Escogimos una cerda para el semirremolque porque son animales limpios y no huelen”, explicó Brunson.

“Todo el personal y los conductores han llegado a querer a Truffles”, añadió. “Todos los días se despierta a las 8 a. m. para su desayuno de fruta y croquetas para puerquito, y le encanta esconderse en las almohadas y cobijas del dormitorio. Va a donde nosotros vayamos, hasta a 48 estados diferentes”.

Convencer a los refugios y centros de rescate de mascotas para que permitan a los camioneros adoptar animales puede ser un obstáculo mayor que conseguir que las empresas de transporte permitan que lleven a sus mascotas en los viajes, dijo Shannon Ashley, otra conductora de FedEx Custom Critical.

“Fue desesperante”, dijo. “Seguro fuimos a una docena de refugios y sitios de rescate diferentes a presentar solicitudes, solo para que nos dijeran que no. Teníamos que vivir en un radio de x kilómetros de la organización, o tenían que hacer inspecciones obligatorias de la casa y el patio. No tenemos casa. Nuestro camión es nuestro hogar”.

Jim Mason, miembro del consejo de la fundación Two Mauds, que otorga subvenciones a refugios de animales, tiene la misma percepción: “No todos son así, pero algunos son tan estrictos que es como si nadie fuera lo suficientemente bueno para adoptar a sus animales”.

Discriminar a los camioneros es un error, dijo Mason, porque “los perros quieren estar con sus compañeros humanos tanto como puedan”.

“Nada los hace más felices”, continuó. “Es absolutamente mejor para el perro que estar encerrado en casa mientras sus dueños están trabajando”.

This article originally appeared in The New York Times.

Yahoo Noticias Por Jim Motavalli The New York Times Company Fotos (Allison V. Smith/The New York Times) (Lucy Hewett/The New York Times)