Un estudio en Dinamarca y Noruega encontró tasas ligeramente mayores de coágulos de sangre en las venas entre las personas que recibieron una primera dosis de la vacuna Covid-19 de AstraZeneca, incluidos coágulos en el cerebro, en comparación con las tasas esperadas en la población general.

Los investigadores que realizaron el estudio enfatizaron, sin embargo, que tales efectos secundarios son extremadamente raros y que los beneficios de la vacuna aún superan los riesgos en la mayoría de las situaciones.

“Los riesgos absolutos de eventos tromboembólicos venosos descritos en este estudio son pequeños, y los hallazgos deben interpretarse en el contexto de los beneficios de la vacuna Covid-19 tanto a nivel social como individual”, escribieron en un resumen de sus hallazgos, publicados el jueves en la revista médica BMJ.

Noruega suspendió la distribución de la vacuna AstraZeneca el 11 de marzo después de que se registró una pequeña cantidad de casos de coágulos de sangre combinados con sangrado y recuentos bajos de plaquetas. Dinamarca también dejó de usar el producto.

Los reguladores sanitarios europeos y del Reino Unido han dicho que la vacuna es segura y efectiva, y que sus beneficios superan con creces los riesgos de efectos secundarios, pero varios otros países han recomendado su uso sólo en ciertos grupos de edad.

El estudio de BMJ examinó a 280.000 jóvenes de entre 18 y 65 años en Dinamarca y Noruega que recibieron una primera dosis de la vacuna AstraZeneca entre principios de febrero y el 11 de marzo.

Utilizando registros de salud nacionales, los investigadores identificaron tasas de eventos como ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares, coágulos sanguíneos en las venas profundas y eventos hemorrágicos dentro de los 28 días posteriores a la recepción de una primera dosis de vacuna, y las compararon con las tasas esperadas en la población general de Dinamarca y Noruega.

Los resultados mostraron 59 coágulos de sangre en las venas, en comparación con los 30 esperados, lo que equivale a 11 eventos en exceso por cada 100.000 vacunaciones.

Los investigadores afirmaron que esto incluía una tasa más alta de lo esperado de coágulos sanguíneos cerebrales raros, conocida como trombosis venosa cerebral, de 2,5 casos por cada 100.000 vacunas.

Sobre los hallazgos, Paul Hunter, profesor de medicina en la Universidad de East Anglia de Gran Bretaña, afirmó que contribuyeron a la comprensión del riesgo de trombosis después de la vacunación COVID-19, pero que no deberían alterar las conclusiones de los reguladores.

“Aquellos países que retrasaron sus propios programas de vacunación en un momento de altas tasas de transmisión al negarse a usar las vacunas disponibles (AstraZeneca) deben saber que su decisión habrá contribuido a un aumento en el número de muertes evitables por Covid-19”, declaró.

(Reporte de Kate Kelland. Editado en español por Janisse Huambachano)

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