En los últimos años se ha iniciado un debate en torno al impacto ambiental de la industria de la moda.

La globalización y las plataformas digitales han hecho visible una problemática relacionada con el alto consumo de agua, la contaminación y la afectación que generan sus actividades en el mundo, sobre todo en el continente asiático, siendo la segunda industria más contaminante del mundo.

Según datos socializados en la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo, “cada año se utiliza en la producción de ropa 93.000 millones de metros cúbicos de agua, lo que se traduciría en el volumen suficiente para satisfacer las necesidades de cinco millones de personas”. Así mismo, afirman que, “cada año, la industria tira al mar alrededor de medio millón de toneladas de microfibra lo que generaría el mismo impacto de 3 millones de barriles de petróleo”.

Sin mencionar que, para producir unos jeans se necesitan 7.500 litros de agua, siendo así la responsable del 20% del desperdicio de agua a nivel global. Un panorama que invita a replantear no solo los modelos de sostenibilidad de la industria, sino la responsabilidad individual frente a la economía circular y el aporte de cada persona a la sostenibilidad ambiental en el mundo.

En el marco de la conferencia: Emprendimiento Digital y Startups realizada en el Congreso Internacional de Diseño e Innovación 2021 en Areandina sede Valledupar, David Luquin, experto invitado y director general de emprendimiento de la Universidad de Navarra en España, exaltó las medidas que están tomando muchas tiendas de moda de reciclar productos e iniciativas cada vez más visibles en las plataformas digitales de venta de segunda mano y alquiler de ropa.

Durante la charla, el experto invitó a las personas a preguntarse, ¿cómo consumimos?, ¿cuántas veces repetimos ropa?, ¿cuánta ropa tenemos en el armario? Y sobre todo, ¿qué estamos haciendo de manera individual para disminuir el impacto ambiental de la industria de la moda?.

“Las empresas son unas, los consumidores somos muchos; si hacemos un consumo más responsable, el impacto negativo de las acciones de la industria se disminuirían significativamente, incluso, muchas de esas empresas no existirían, debemos entender que más allá de los ideales la industria es egoísta”, afirmó el director Luquin.

El experto en moda resaltó la importancia de que los consumidores renuncien al modelo de “comprar, usar y desechar”, apropiar la economía circular a nuestras acciones diarias y reconocer que el consumidor juega un papel crucial en el modelo de negocio de la industria de la moda.

“Nos ponemos en una posición de hablar de sostenibilidad, indignarnos por las acciones que generan las grandes industrias, pero a la vez seguimos consumiendo en grandes cantidades esos productos; decimos que las empresas son los monstruos, pero nosotros los alimentamos y los monstruos no funcionan sin nosotros”, explicó el experto.

En el converstorio, donde participaron alrededor de 200 personas, el director Luquin invitó a los asistentes a comprar a diseñadores locales, pensar en emprendimientos e iniciar negocios digitales, teniendo siempre una mirada responsable y afín con los modelos de sostenibilidad.

Por su parte, la directora del programa de Diseño de Modas de Areandina, Clara Ivonne Riachi Vega, recalcó que Areandina ha hecho una apuesta por la sostenibilidad en la moda al ser parte de Pacto Global, una iniciativa que promueve el compromiso del sector privado, sector público y sociedad civil a alinear sus estrategias y operaciones con principios afines a los derechos humanos, medio ambiente, entro otros.

“Las empresas ya constituidas puede que tengan la intención de aplicar modelos sostenibles, pero no hay suficiente legislación en Colombia para que esto sea una realidad, además falta mucho apoyo económico para la industria, porque dar el paso a un modelo sostenible requiere de mucho dinero, hoy vemos a nivel mundial grandes marcas que utilizan materiales reciclables en sus productos, pero ello ha llevado un esfuerzo importante”, puntualizó la directora Riachi.

La directora Riachi invitó a los diseñadores a revisar los insumos con los que trabajan, dado que ya muchos vienen con sello verde y mencionó que ya se ha venido trabajando para que esos materiales tengan menos aranceles en el país y por consiguiente sean más asequibles para las empresas.