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Puerto Colombia, el municipio atrapado entre millones de inversión y una calle 3 que nadie termina

AutorRedacción LGN
15 de septiembre de 2026 · 9:31 a. m.|8 min de lectura
Obra inconclusa en Puerto Colombia, Atlántico.

Mientras la Gobernación del Atlántico transforma el territorio con grandes proyectos viales y anuncia nuevos corredores turísticos, la Calle 3 permanece inconclusa entre Puerto Colombia y Pradomar.

La pregunta ya no es solamente qué falta por construir, sino por qué una conexión local estratégica sigue esperando mientras a su alrededor se mueve una maquinaria multimillonaria de infraestructura.

Por Jorge Medina Rendón, Redacción La Gran Noticia

Puerto Colombia está cambiando. Cambia su frente urbano, cambia su vocación turística, cambia la manera como se conecta con Barranquilla y cambia, incluso, la escala de las inversiones públicas que llegan a su territorio.

Hay obras grandes, cifras grandes y proyectos concebidos para insertar al municipio dentro de una nueva dinámica metropolitana.

Sin embargo, a veces bastan unos pocos metros sin resolver para poner en duda la coherencia de toda una planificación. La Calle 3 es uno de ellos.

En la primera parte de esta investigación, La Gran Noticia puso la mirada sobre la conexión inconclusa entre Puerto Colombia y Pradomar y formuló una pregunta que continúa vigente: ¿qué impide terminar la Calle 3?

Esta segunda entrega amplía la mirada. Porque después de revisar proyectos, inversiones y decisiones recientes de las administraciones municipal y departamental, el asunto ya no puede observarse únicamente como el problema aislado de una calle. Lo que ocurre allí permite interrogar la manera como se está pensando la movilidad de un municipio que recibe inversiones multimillonarias y experimenta una transformación acelerada.

A unos metros del problema circulan los millones

La paradoja comienza en la Calle 2.

En 2025 fue aprobado oficialmente el proyecto denominado “Mejoramiento del corredor vial turístico entre Pradomar y el Centro Histórico, en el municipio de Puerto Colombia, Atlántico”, identificado con el código BPIN 2025002080006.

No se trata de una intención consignada en un discurso. La Resolución 000044 de 2025 de la Gobernación del Atlántico dejó establecido que el proyecto fue considerado viable, priorizado y aprobado para financiarse con recursos de la Asignación para la Inversión Regional del Sistema General de Regalías.

La misma resolución señala que la iniciativa fue presentada por la Secretaría de Infraestructura Departamental y que pasó por análisis técnico, social, ambiental, jurídico y financiero. Es decir, existe planeación, existe financiación y existe una decisión institucional de intervenir este corredor. (Gobernación del Atlántico)

La contratación permite dimensionar la magnitud de la apuesta.

El proceso de obra pública LP006-2025 para el mejoramiento del corredor turístico entre Pradomar y el Centro Histórico fue publicado con una cuantía superior a $26.636 millones. A ello se suma el proceso de interventoría técnica, administrativa, financiera, legal y ambiental, cuya cuantía publicada supera los $1.822 millones. (Colombia Licita)

La transformación, por tanto, está ocurriendo. Y está ocurriendo prácticamente al lado de la Calle 3.

Una Calle 2 llamada a convertirse en “pieza maestra”

El proyecto interviene aproximadamente 2,1 kilómetros del corredor y contempla mucho más que pavimento: manejo hidráulico, sardineles, andenes, paisajismo y adecuaciones destinadas a convertirlo en uno de los principales accesos turísticos al municipio.

En junio de 2026, durante una inspección a las obras, el gobernador Eduardo Verano describió la Calle 2 como una futura “pieza maestra” y señaló que el proyecto busca integrar infraestructura, urbanismo y vocación turística. El alcalde Plinio Cedeño, por su parte, destacó su importancia para acceder a Playa Miramar, Playa Pescador y el corredor del Mercado Sazón. (Noticias Coopercom)

Es difícil discutir la conveniencia de una inversión que mejora la infraestructura de Puerto Colombia. La pregunta es otra. ¿Dónde queda la Calle 3 dentro de esa transformación?

Porque mientras una vía paralela recibe una intervención multimillonaria para convertirse en corredor turístico, la Calle 3 conserva una discontinuidad que podría tener importancia precisamente como alternativa de circulación en un territorio cuya movilidad está siendo modificada por las nuevas obras.

No se trata de enfrentar una calle contra otra. Mucho menos de cuestionar una inversión necesaria. Se trata de preguntar si ambas deberían formar parte de una misma visión urbana.

La historia demuestra que la Calle 3 sí ha importado

Hay un antecedente particularmente revelador.

En septiembre de 2021, la Gobernación del Atlántico entregó 332 metros lineales rehabilitados de la propia Calle 3, entre las carreras 4 y 8, intervención relacionada entonces con el Malecón del Mar, el muelle y la transformación de la plaza principal.

La inversión pública, por tanto, ya reconoció en el pasado la importancia de esta vía dentro del desarrollo urbano y turístico de Puerto Colombia. (Emisora Atlántico 1070 AM)

Eso hace todavía más pertinente la pregunta actual.

Si un segmento de la Calle 3 fue considerado suficientemente importante para integrarse a la transformación del centro histórico, ¿qué explicación técnica, jurídica, predial, urbanística o financiera existe para que su continuidad hacia el sector de Pradomar siga sin consolidarse? Esa respuesta debe darla la administración.

Y por encima de todo aparece La Gran Vía

Hay otra escala de la transformación.

La Gran Vía constituye una de las apuestas de infraestructura más importantes del departamento para mejorar la conexión entre Barranquilla y Puerto Colombia. En diciembre de 2024 fue puesto en servicio el primer tramo entre la Circunvalar y la Universidad del Norte.

La Gobernación destacó entonces que el corredor atraviesa un sector donde funcionan 14 instituciones educativas y que la intervención incorpora incluso una extensa infraestructura de telecomunicaciones. (Gobernación del Atlántico)

Pero el proyecto también permite extraer una enseñanza importante.

Cuando aparecieron problemas relacionados con el manejo de aguas lluvias, la administración departamental incorporó nuevas intervenciones. El gobernador explicó en junio de 2026 que se construirían canales subterráneos y tuberías de gran capacidad destinadas a conducir las aguas hacia Mallorquín, decisión que produjo una nueva extensión del cronograma. (Caracol Radio)

Es decir: cuando un problema técnico fue identificado dentro de un proyecto estratégico, se modificó el proyecto para intentar resolverlo.

¿Por qué no pensar la movilidad interna de Puerto Colombia con esa misma lógica integral?

Las grandes carreteras también necesitan pequeñas conexiones

Aquí aparece el verdadero fondo de esta investigación. Una ciudad no funciona solamente por sus grandes avenidas. Funciona por la red.

Una autopista puede acercar dos territorios y, paradójicamente, una conexión local inconclusa puede dificultar los últimos cientos de metros del recorrido. La movilidad urbana es precisamente eso: un sistema donde las grandes arterias necesitan calles colectoras, accesos, intersecciones y rutas alternativas capaces de distribuir los vehículos que reciben.

Por eso la discusión de la Calle 3 trasciende el pavimento. Mientras La Gran Vía pretende mejorar la conectividad metropolitana y la Calle 2 se transforma mediante una inversión multimillonaria, resulta legítimo preguntar si la Calle 3 debería completar el sistema. Y para responderlo hacen falta argumentos técnicos, no silencios.

Puerto Colombia, el municipio atrapado entre millones de inversión y una calle 3 que nadie termina

Una obra privada introduce una pregunta pública

La situación adquiere otra dimensión cuando aparece la iniciativa privada intentando intervenir o desarrollar sectores relacionados con esa continuidad vial.

Allí la administración municipal tiene una responsabilidad imposible de delegar: determinar qué corresponde al espacio público, qué obligaciones urbanísticas existen, cuáles son los antecedentes prediales, qué establecen las licencias y los instrumentos de ordenamiento y bajo qué condiciones puede desarrollarse cualquier intervención.

Una calle no puede depender exclusivamente de la buena voluntad de un particular.

Pero tampoco debería quedar congelada indefinidamente cuando existen mecanismos jurídicos y urbanísticos para determinar qué puede hacerse.

Si existen impedimentos prediales, deben conocerse.

Si existen impedimentos ambientales, deben explicarse.

Si faltan diseños, deben elaborarse.

Si la vía no resulta técnicamente conveniente, la ciudadanía merece conocer los estudios que sustentan esa conclusión.

Y si, por el contrario, resulta necesaria para mejorar la movilidad, corresponde preguntar por qué todavía no existe una ruta institucional clara para completarla.

Puerto Colombia está creciendo más rápido que sus respuestas

Ese quizá sea el verdadero problema que revela la Calle 3.

Puerto Colombia dejó hace tiempo de ser únicamente aquel municipio costero al final de la carretera desde Barranquilla. Hoy forma parte de una dinámica metropolitana marcada por universidades, vivienda, turismo, gastronomía, playas, proyectos inmobiliarios y nuevas infraestructuras.

Ese crecimiento exige algo más complejo que construir obras.

Exige conectarlas.

La inversión en infraestructura tiene mayor sentido cuando cada proyecto deja de ser una isla y comienza a formar parte de un sistema.

La Calle 2 puede convertirse en un extraordinario corredor turístico.

La Gran Vía puede transformar el acceso desde Barranquilla.

El Malecón, el muelle y el centro histórico pueden consolidar un nuevo destino.

Pero el éxito de todas esas inversiones también dependerá de la capacidad del territorio para absorber los vehículos, distribuirlos y ofrecer rutas complementarias.

La pregunta que queda sobre el escritorio del alcalde y del gobernador

Esta investigación no pretende afirmar, sin los estudios correspondientes, que prolongar la Calle 3 sea técnicamente la única solución posible.

Precisamente plantea algo más serio: que las autoridades expliquen si lo es o no.

La Alcaldía de Puerto Colombia, encabezada por Plinio Cedeño, debe explicar cuál es la situación urbanística, predial y jurídica de la continuidad de la Calle 3 hacia Pradomar y qué contempla la planificación municipal para ese corredor.

La Gobernación del Atlántico, encabezada por Eduardo Verano, puede explicar si dentro de la estrategia departamental de conectividad se ha estudiado esa conexión y si existe posibilidad de articularla con las inversiones que actualmente se ejecutan en el municipio.

Y ambas administraciones pueden responder una pregunta mucho más sencilla: ¿quién va a terminar de conectar a Puerto Colombia? Porque quizá el problema nunca haya sido únicamente la Calle 3.

Quizá esos metros pendientes sean apenas la grieta por donde puede observarse una discusión mucho mayor: la diferencia entre hacer muchas obras y construir una ciudad conectada.

Puerto Colombia está recibiendo inversiones capaces de cambiar su rostro.

La Gran Vía avanza. La Calle 2 se transforma. El corredor turístico toma forma. El centro histórico se renueva. Mientras tanto, la Calle 3 sigue allí. Esperando. Y algunas veces una calle que espera durante demasiado tiempo termina diciendo mucho más sobre una ciudad que todas las carreteras que se inauguran a su alrededor.

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