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Sociedad

Lavarse las manos no solo es librarse de culpas, también ayuda a proteger la salud

AutorRedacción LGN
20 de octubre de 2026 · 2:55 p. m.|5 min de lectura
Prevenir enfermedades

Colombia registró 661 brotes de enfermedades transmitidas por alimentos en 2025 y el 50 % de los usuarios enfrenta barreras de higiene

Cinco de cada diez usuarios de baños públicos en América Latina enfrentan barreras físicas o cognitivas que pueden dificultar el lavado de manos, según el Tork Insight Survey.

En Colombia, las brechas de acceso al agua potable y a instalaciones funcionales refuerzan la necesidad de promover espacios sanitarios accesibles, con productos adecuados para el uso frecuente.

Bogotá, D.C., 20 de octubre de 2026. Lavarse las manos es una de las medidas más sencillas para prevenir enfermedades, pero su efectividad depende de algo más que conocer la técnica correcta: también requiere acceso al agua, instalaciones funcionales y elementos de higiene fáciles de utilizar.

Este desafío cobra relevancia en Colombia, donde durante 2025 se notificaron 661 brotes de enfermedades transmitidas por alimentos (ETA), que afectaron a más de 7.000 personas, según cifras del Instituto Nacional de Salud (INS).

Históricamente, el esfuerzo se ha concentrado en recordar la importancia de lavarse las manos. No obstante, la adopción constante de este gesto depende en gran medida de qué tan accesible y receptivo resulta el entorno físico.

Cuando una instalación sanitaria presenta barreras de uso o insumos agresivos para la piel, el compromiso individual choca directamente con la infraestructura disponible.

La accesibilidad, un factor clave para una higiene efectiva

Los datos más recientes del Tork Insight Survey evidencian las complejidades que persisten en los espacios públicos de América Latina: según el estudio, 5 de cada 10 usuarios de baños públicos conviven con alguna condición física o cognitiva que dificulta la realización de un lavado de manos adecuado, mientras que el 95 % de estas limitaciones no son perceptibles a simple vista.

A esto se suma que siete de cada diez personas consideran indispensable que los dispensadores de jabón y toallas de papel sean fáciles de utilizar.

Estas cifras ponen sobre la mesa la importancia de considerar la accesibilidad y la facilidad de uso en el diseño de baños públicos, especialmente en espacios de alta circulación como instituciones educativas, centros de salud, restaurantes, comercios y oficinas.

«El lavado de manos solo cumple su propósito cuando las personas realmente cuentan con las condiciones para llevarlo a cabo.

«Por eso, la conversación sobre higiene debe ir más allá de recordar cuándo y cómo lavarse las manos y considerar también cómo están diseñados los espacios y los elementos que utilizamos para hacerlo.

«Si el entorno impone barreras o dificulta la interacción con los dispensadores, la cadena de protección se interrumpe», explica Carlos Soto, Senior Product Manager de Tork Latam.

El desafío

La relevancia de estas condiciones va más allá de la comodidad y está directamente relacionada con la prevención de enfermedades.

Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. (CDC), el lavado de manos puede prevenir hasta 1 de cada 5 infecciones respiratorias y 1 de cada 3 enfermedades gastrointestinales, dos problemas de salud que también pueden contribuir al ausentismo escolar.

En Colombia, este desafío se acentúa en las zonas rurales: de acuerdo con Unicef y el Ministerio de Educación, el 40 % de las escuelas rurales no tiene acceso a agua potable, mientras que apenas el 50 % cuenta con puntos funcionales para el lavado de manos.

A las barreras de infraestructura se suma otro factor determinante para la continuidad del hábito: el cuidado de la piel en espacios donde el lavado se repite múltiples veces al día.

De acuerdo con el Tork Insight Survey, 1 de cada 5 personas experimenta dificultades o molestias al utilizar jabones estándar en baños públicos, debido a que algunas formulaciones pueden afectar la barrera cutánea y generar resequedad o irritación.

«Cuando hablamos de higiene profesional, no se trata únicamente de disponer de agua y jabón. También es importante considerar cómo interactúan las personas con los productos y qué tan adecuados son para un uso frecuente.

«Una experiencia de higiene que tenga en cuenta tanto la accesibilidad como el cuidado de la piel contribuye a que el lavado de manos sea más sencillo, cómodo y sostenible para más personas», señala Carlos Soto.

Facilitar el lavado de manos

Para responder a estos retos, Tork, antes Familia Institucional, promueve la implementación de estándares de higiene profesional basados en principios de diseño universal. Esto incluye un portafolio de jabones certificados por el European Centre for Allergy Research Foundation (ECARF) para pieles sensibles y uso frecuente, combinado con dispensadores con certificación Easy-to-Use, desarrollados bajo estrictos parámetros de accesibilidad y facilidad de uso.

En sectores estratégicos como alimentos y bebidas, educación, salud, comercio y hospitalidad, contar con soluciones diseñadas para diferentes edades, niveles de fuerza y capacidades contribuye a eliminar barreras y fortalecer la adopción de hábitos de higiene.

“Avanzar hacia una higiene más efectiva en Colombia requiere ir más allá de la promoción de hábitos y garantizar que los espacios de uso colectivo respondan a las necesidades de todas las personas.

«La disponibilidad de agua, las instalaciones funcionales, los dispensadores fáciles de utilizar y los productos adecuados son factores que contribuyen a facilitar el lavado de manos y fortalecer la prevención de enfermedades. Incorporar estos criterios en el diseño y la gestión de baños públicos es un paso clave para construir entornos más accesibles, inclusivos y preparados para cuidar la salud de quienes los utilizan” concluye Carlos Soto, Senior Product Manager de Tork Latam.

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