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Francesca Martínez Acuña gana el Premio Joven Líder Protagonista del Cambio

AutorRedacción LGN
5 de octubre de 2026 · 4:11 p. m.|6 min de lectura
Joven talentosa Uninorte

La estudiante de Ingeniería Electrónica de Uninorte fue reconocida en la categoría Ciencia y Tecnología por una labor que comenzó con un hackatón para bachilleres y hoy tiene alcance internacional.

En su primer hackatón, Francesca Emilsen Martínez Acuña llegó asustada. Cursaba primer semestre de Ingeniería Electrónica en la Universidad del Norte y a su alrededor, evoca, había participantes que ya trabajaban en empresas.

Sin embargo, obtuvo el segundo lugar. Dos años después ha organizado ese tipo de encuentros, desde uno para bachilleres hasta otro con adolescentes de distintos países en Bogotá.

Su gestión para poner la ciencia y la tecnología a disposición de las personas, generando impacto real en las comunidades, la ha hecho merecedora del Premio Joven Líder Protagonista del Cambio, en la categoría Ciencia y Tecnología, que entrega la Asamblea del Atlántico.

La distinción, que cuenta con el apoyo de la Gobernación y el aval de docentes universitarios, diputados y miembros de la Plataforma de Juventudes, le fue otorgada el miércoles 30 de septiembre en la ceremonia realizada en la corporación.

Para la barranquillera, el reconocimiento resume un camino que empezó a trazar en 2023, cuando, como estudiante del Instituto Experimental del Atlántico, ganó una beca para pasar tres meses en Alemania inmersa en su cultura y su sistema educativo.

“Este premio es un hito para mí. Destacaron el impacto a nivel local, en el departamento del Atlántico, y que se extendió a un nivel internacional”, puntualiza la estudiante.

Francesca Martínez Acuña gana el Premio Joven Líder Protagonista del Cambio

Aquel primer hackatón, en 2024, fue de inteligencia artificial y se realizó en la universidad. Junto con estudiantes del programa de Ingeniería de Sistemas presentó un chatbot pensado para personas dentro del trastorno del espectro autista.

Al año siguiente repitió el segundo puesto, esta vez con una adaptación de un modelo de IA conversacional dedicada a la enseñanza, con tres niveles (primaria, secundaria y universidad), capaz de desarrollar una clase sobre cualquier tema y de generar un video.

“Dije: ok, este (hackatón) puede ser un lugar en donde me puedo desarrollar como persona, porque siempre he sido muy amante de la ciencia, de la tecnología. Es un lugar donde puedo explotar el máximo de mi potencial”, afirma con una sonrisa.

La joven de 20 años se define como una persona bastante curiosa, resiliente y que se mueve mucho “por la convicción de querer servir, algo que me llena y me motiva cada día”.

Como mujer autista señala que ha vivido muchos retos a lo largo de su vida, “porque tristemente la sociedad no está adaptada para personas como nosotros”.

Sin embargo, con ayuda de terapeutas, su familia, amigos y la universidad ha logrado salir adelante y pues creo que he logrado demostrar que si se notan los escenarios correctos podemos llegar a lugares y impactar muchísimas vidas.

Impacto desde la ciencia y educación

Hacia su tercer semestre, junto con otros jóvenes de Barranquilla, empezó a organizar hackatones, convencida de que en esos encuentros se aprende a resolver problemas reales, mientras se forman buenos ciudadanos y profesionales.

La primera apuesta fue Scrapyard, en marzo de 2025. Tras reunirse con el decano de Ingenierías y con el vicerrector académico, la iniciativa se realizó en el campus y reunió a cerca de 100 jóvenes. 

“Tuvimos una idea que al principio en la ciudad nos dijeron que no: hacer el primer hackatón exclusivo para bachilleres de la región.

El único lugar que nos dijo que sí fue la Universidad del Norte (…) Cuando vimos el impacto que ya estábamos generando solamente con ese primer hackatón, nos dimos cuenta de que esto ya no era solamente un plan de amigos, sino algo que podía impactar verdaderamente vidas”, relató.

Francesca Martínez Acuña gana el Premio Joven Líder Protagonista del Cambio

En septiembre de ese año llegó otro que despertó el interés de la Alcaldía de Barranquilla: 48 horas continuas en la Corporación Universitaria Reformada, donde los participantes se quedaron a dormir.

Ambos eventos se hicieron de la mano de Hack Club, organización sin ánimo de lucro con sede en Estados Unidos que impulsa a adolescentes a aprender programación construyendo sus propios proyectos.

A comienzos de 2026, el equipo apuntó más alto con Macondo, un programa global de Hack Club para adolescentes de 13 a 18 años que desarrollan proyectos de software o hardware y, a medida que avanzan, acumulan recompensas, financiación para sus prototipos y la posibilidad de asistir a un hackatón presencial en Bogotá.

Se registraron cerca de 8.000 jóvenes de distintos países, y el cierre, un hackatón de tres días en la capital del país, reunió a unos 75 adolescentes de todo el mundo.

Su relación con el NASA Space Apps Challenge, el hackatón anual de la agencia espacial estadounidense que se celebra al mismo tiempo en cientos de sedes del mundo, siguió una curva similar.

En 2024, su proyecto fue uno de los ganadores de la etapa local: un dispositivo con giroscopios y sensores que mide variables como la temperatura y la humedad del terreno, conectado a una aplicación que, mediante programación y aprendizaje automático (machine learning), ayuda a los agricultores a predecir el mejor momento para regar o sembrar.

En 2025 fue jurado, y este año es organizadora de la edición local, que se realizará el 14 y 15 de noviembre en la Universidad de la Costa.

Francesca es, además, embajadora de Girls in Quantum, organización que busca acercar las ciencias y la computación cuánticas a niñas de todo el mundo y que tiene 20 000 niñas registradas en su red.

En 2025, la organización estuvo presente en la ceremonia de apertura del Año Internacional de la Ciencia y la Tecnología Cuánticas, en la sede de la Unesco en París.

“He logrado salir adelante y creo que he logrado demostrar que, si se dan los escenarios correctos, las personas autistas podemos llegar a lugares e impactar muchísimas vidas”, expresa.

En la universidad, uno de esos escenarios ha sido el CAE, al que acude periódicamente. “Me ha ayudado con el tema de organización, de adaptación y de inclusión”, explica.

También destaca a su departamento: a la entonces coordinadora María Aragón, que desde su llegada al programa la vinculó a actividades como el Skill Challenge, y al cuerpo de profesores que “siempre han sido amables e inclusivos”.

Hoy integra además un grupo de investigación en física aplicada, con el que espera formular proyectos ante Minciencias. Su meta de largo plazo la describe como ambiciosa: ser ministra de Educación de Colombia.

“La herramienta más valiosa que tenemos para el futuro, aparte de la tecnología y la ciencia, es la educación. Si nosotros podemos educar así sea a un niño, vamos a impactar muchísimas vidas a futuro”, concluye.

Por: José Luis Rodríguez R. del Grupo de Prensa de Uninorte

Etiquetas:Educacion
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