La tradición del Pan de Muerto se renueva: Concurso culinario de Tramontina y Le Cordon Bleu

Pan de Muerto: el sabor de una tradición que siempre encuentra nuevas formas de celebrarse.
● Estudiantes de diversas instituciones educativas, se dieron cita en Le Cordon Bleu del Campus Sur de la Universidad Anáhuac México para participar en una competencia culinaria en la que elaboraron distintas versiones de Pan de Muerto con el apoyo de utensilios de Tramontina.
● La iniciativa reunió tradición, creatividad y talento gastronómico alrededor de uno de los símbolos más representativos de las celebraciones mexicanas.
● A través de esta experiencia, Tramontina reconoce el valor de la cocina mexicana como un espacio para preservar costumbres, compartir conocimientos y crear nuevas experiencias alrededor de la mesa.
Ciudad de México, Noviembre de 2026. Hay tradiciones que encuentran en la cocina una de sus formas más entrañables de permanecer.
Cada año, cuando se acerca el Día de Muertos, el aroma del azahar, la harina y el azúcar anuncia la llegada de uno de los elementos más representativos de esta celebración: el Pan de Muerto.
Una preparación que, más allá de sus ingredientes, reúne historias, recuerdos y costumbres que se transmiten de generación en generación.
Los pergaminos de la culinaria
Con ese espíritu, Tramontina realizó un concurso de Pan de Muerto en Le Cordon Bleu del Campus Sur en la Universidad Anáhuac México.
Cabe mencionar que Le Cordon Bleu es la principal institución a nivel mundial dedicada a la enseñanza culinaria y la hospitalidad del más alto nivel.

El famoso “Cordón azul” es sinónimo de la más alta excelencia gastronómica y cuenta con más de 40 escuelas en 15 países como Australia, Madrid, México, Japón o Londres, sumando más de 20,000 alumnos y más de 100 Chefs internacionales.
La actividad convocó a estudiantes que pusieron a prueba su creatividad, técnica y talento culinario para elaborar distintas propuestas de este pan tradicional, utilizando utensilios de la marca durante el proceso.
Más que una competencia, el encuentro fue una oportunidad para acercarse a una tradición desde la experiencia de quienes hoy la reinterpretan.
Entre masas, ingredientes, técnicas y preparaciones, los participantes demostraron que las recetas tradicionales también pueden convertirse en un punto de partida para experimentar, aprender y desarrollar nuevas formas de expresión en la cocina.
“Las tradiciones se mantienen vivas cuando encontramos nuevas maneras de compartirlas. La cocina tiene justamente esa capacidad: reúne a las personas, conecta generaciones y nos permite crear recuerdos a través de algo tan cotidiano como preparar y compartir alimentos.
«Nos entusiasma formar parte de experiencias como esta, en las que el talento y la creatividad se encuentran con una de las celebraciones más significativas de México”, comparte Caroline Miranda, Gerente de Mercadotecnia de Tramontina en México.
El equipo ganador del concurso fue la Universidad del Valle de México, Campus Coyoacán, seguida muy de cerca de los finalistas: Ambrosía Centro Culinario, 2do lugar; Universidad Anáhuac de México Campus Sur, 3er lugar; Universidad Anáhuac de México Campus Norte, 4to lugar; y Unitec, 5to lugar.
El jurado fue integrado por Caroline Miranda, Gerente de Marketing de Tramontina en México, la Chef Brenda Hernández (originaria de Veracruz, especializada en Alta Repostería, Repostería Europea y Repostería Contemporánea, además de ser investigadora y especialista en Vainillas Mexicanas, llevándolas del campo y los laboratorios, a la cocina contemporánea), la Chef Liz Ocampo (egresada de gastronomía de la Universidad Anáhuac, cuenta con experiencia en repostería vegana, marketing culinario y es colaboradora del Centro Culinario de Recetas Nestlé e imparte clases de cocina para niños en diferentes escuelas) y Mariana Rojas (chef y directora gastronómica del conglomerado BLM; a lo largo de su trayectoria, ha formado parte de las cocinas de reconocidos chefs como Martín Berasategui, Mikel Alonso, Bruno Oteiza, Pablo Salas y Martha Ortíz).

Una tradición que se prepara y se comparte
El Pan de Muerto ocupa un lugar especial en las celebraciones del Día de Muertos. Su elaboración reúne ingredientes, técnicas y significados que forman parte de la memoria gastronómica del país. Aunque existen distintas versiones regionales, su presencia en las mesas mexicanas es una constante durante esta temporada.
Prepararlo también implica una oportunidad para aprender y compartir. Desde el cuidado de las proporciones y los tiempos de fermentación hasta el amasado y la decoración, cada etapa requiere atención y conocimiento, pero también deja espacio para que cada persona aporte algo propio a la receta.
En este proceso, contar con utensilios adecuados facilita el trabajo y permite concentrarse en lo más importante: disfrutar la experiencia de cocinar. Para Tramontina, acompañar iniciativas que acercan a nuevas generaciones a la gastronomía es una manera de reconocer el papel que tienen los espacios y herramientas de cocina en la construcción de experiencias cotidianas.
“Las tradiciones no permanecen intactas por casualidad: se conservan cuando alguien decide volver a prepararlas, compartirlas y darles continuidad. Y pocas cosas representan mejor ese encuentro entre memoria y presente que un Pan de Muerto recién hecho, listo para llegar a la mesa”, apunta Caroline Miranda.
