Terremoto en Panamá: errores que aumentan el riesgo después de un sismo

- El terremoto de magnitud 8,0 registrado este viernes en Panamá, y sentido en varias ciudades colombianas, estuvo acompañado de réplicas que mantienen la atención sobre la actividad sísmica regional.
- SACS Group advierte que las evacuaciones improvisadas, el regreso desordenado a las instalaciones y la circulación de falsas alertas pueden generar riesgos adicionales durante la emergencia.
Bogotá, 9 de octubre de 2026. El terremoto de magnitud 8,0 registrado este viernes en Panamá, que también se sintió en distintas ciudades colombianas, vuelve a poner la atención sobre un momento crítico de las emergencias sísmicas: las primeras horas posteriores al movimiento principal.
La posibilidad de réplicas, la circulación de información no verificada y las decisiones apresuradas pueden incrementar la exposición de las personas a situaciones de riesgo.
El movimiento se registró a las 12:56 p. m. y estuvo acompañado de réplicas, incluida una de magnitud preliminar 6,0. Aunque en Colombia las autoridades descartaron una amenaza de tsunami para la costa pacífica, el evento evidencia la importancia de diferenciar las alertas oficiales de los mensajes que circulan en redes sociales y aplicaciones de mensajería.
“Uno de los mayores riesgos después de un terremoto es actuar bajo la presión del miedo o de información que no ha sido confirmada. Las personas pueden intentar evacuar mientras ocurre una réplica, regresar apresuradamente a lugares que todavía no han sido verificados o movilizarse hacia zonas que dificultan la atención de la emergencia. La prioridad debe ser mantener medidas de autoprotección y seguir las instrucciones de las autoridades”, explica Carolina López Pérez, gerente técnica para Latinoamérica de SACS Group.
Las réplicas son movimientos sísmicos posteriores al evento principal y pueden continuar durante días, semanas o incluso más tiempo. Aunque generalmente disminuyen en frecuencia, algunas pueden ser suficientemente fuertes para provocar daños adicionales en estructuras previamente afectadas. Su ocurrencia exacta, magnitud y ubicación no pueden predecirse.
Frente a este escenario, SACS Group identifica cinco situaciones que requieren especial atención durante las primeras horas:
1. Salir corriendo durante una réplica. Si una persona se encuentra dentro de una edificación cuando comienza un nuevo movimiento, debe protegerse de objetos que puedan caer, alejarse de ventanas y evitar escaleras y ascensores mientras tiembla. Una vez finalice, deberá seguir los procedimientos de evacuación correspondientes, si las condiciones lo requieren.
2. Regresar por objetos personales. Ingresar nuevamente a un inmueble restringido para recuperar documentos, computadores u otras pertenencias puede exponer a las personas a desprendimientos, daños no identificados o nuevas situaciones de emergencia.
3. Difundir alertas sin verificar su origen. Los mensajes que anuncian supuestos terremotos de mayor magnitud o tsunamis inminentes pueden provocar desplazamientos innecesarios y dificultar la respuesta. La información debe contrastarse con entidades oficiales como el Servicio Geológico Colombiano, la UNGRD y las autoridades territoriales.
4. Bloquear las rutas de emergencia. La concentración de vehículos y personas alrededor de instalaciones afectadas puede obstaculizar el ingreso de ambulancias, bomberos y organismos de socorro. Mantener despejados los accesos es fundamental para facilitar la atención.
5. Desactivar prematuramente los protocolos. Que haya terminado el movimiento principal no significa que deban suspenderse inmediatamente las medidas preventivas. Las organizaciones necesitan mantener comunicación con sus equipos, verificar el estado del personal y conservar disponibles sus mecanismos de respuesta mientras persistan condiciones de riesgo.
“Las primeras horas deben manejarse con procedimientos claros y no con decisiones improvisadas. Una réplica puede encontrar a las personas desplazándose por escaleras, concentradas en accesos o intentando recuperar sus pertenencias. Por eso es fundamental que conozcan previamente cómo protegerse, dónde reunirse y quién está autorizado para comunicar las decisiones de seguridad”, señala López Pérez.
En las zonas costeras existe una consideración adicional: después de un sismo fuerte o prolongado, especialmente si se percibe cerca del mar, las personas deben atender las señales naturales de peligro y las instrucciones de evacuación por posible tsunami. La ausencia de daños visibles o de una alerta recibida por teléfono no sustituye las medidas de autoprotección cuando existen señales naturales de amenaza.
El terremoto de Panamá también recuerda la importancia de mantener actualizados los canales oficiales de información y los protocolos de respuesta en Colombia. La preparación no consiste en anticipar cuándo ocurrirá un nuevo movimiento, sino en reducir la exposición al riesgo mediante decisiones oportunas, información confiable y procedimientos conocidos por la ciudadanía y las organizaciones.
